COMENTARIO

 Sal 33,20-22 

Ahora queda reflejada la respuesta de la asamblea cultual tras haber escuchado la proclamación de las obras del Señor. «Su santo Nombre» (v. 21) es el nombre que Él reveló a Moisés y sobre el que se estableció la relación personal entre Dios y su pueblo (cfr Ex 3,13-15).

La actualización de este salmo en sentido trinitario se fundamenta en la fe de la Iglesia, según la cual, «la acción creadora del Hijo y del Espíritu, insinuada en el Antiguo Testamento (cfr Sal 33,6; 104,30; Gn 1,2-3), revelada en la Nueva Alianza, inseparablemente una con la del Padre, es claramente afirmada por la regla de fe de la Iglesia: “Sólo existe un Dios…: es el Padre, es Dios, es el Creador, es el Autor, es el Ordenador. Ha hecho todas las cosas por sí mismo, es decir, por su Verbo y por su Sabiduría” (S. Ireneo, haer. 2,30,9), “por el Hijo y el Espíritu”, que son como “sus manos” (ibid., 4,20,1). La creación es la obra común de la Santísima Trinidad» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 292). Por eso la Iglesia utiliza este salmo en la solemnidad de la Santísima Trinidad.

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