COMENTARIO

 Sal 35,4-8 

La salvación se espera, primero de todo, frente a quienes traman violencia e insidias contra el orante. Después, éste recurrirá a Dios frente a quienes le acusan con falsedad ante los tribunales (vv. 11.19-21). Aunque se trate de las mismas personas, sus acciones se distinguen de forma retórica. Frente a los primeros pide que sea el Señor —o el ángel del Señor, que ejecuta con total eficacia los designios divinos, también los de castigo (cfr Ex 12,23; Sal 34,8)— quien los desbarate, y que reciban el mismo mal que traman, según la ley del talión (cfr Sal 7,15-17). No son sentimientos de venganza sino de defensa propia y de justicia. El uso del singular en el v. 8 para referirse a los enemigos tiene sentido colectivo.

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