COMENTARIO

 Sal 35,9-10 

Puesto que el salmista es inocente —«sin causa» (v. 7), «sin razón» (v. 19)— está seguro de que el Señor va a librarlo, y él, tanto físicamente —«mi alma» equivalente a «mi vida» (v. 9)— como interiormente —«mis huesos (v. 10)»— podrá alegrarse en el Señor al conocer su salvación.

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