COMENTARIO
La violencia y falta de solidaridad de los enemigos del salmista descrita en el salmo anterior tiene una raíz muy profunda que se explicita en este salmo: el pecado. Igualmente la urgente súplica de salvación elevada allí tiene su fundamento en la bondad del Señor cantada ahora. Este salmo por tanto complementa en cierto modo al anterior.
El poema comienza con la descripción del modo de pensar y de actuar de los impíos (vv. 2-5); sigue la proclamación ante el Señor de su bondad y su justicia (vv. 6-10); y concluye con la súplica de que el Señor manifieste su amor a los que le temen y libre al salmista de los que obran el mal (vv. 11-13). Las tres secciones forman una unidad que comienza y termina con el mismo tema (vv. 2.13).
Este salmo pone ante los ojos tanto la profundidad del mal opuesto a Dios, como la inmensidad del bien que Él otorga. Ambos misterios se desvelan más en el Nuevo Testamento al presentar el rechazo hacia Jesús, y los bienes de la Redención para quien cree en Él.