COMENTARIO

 Sal 36,2-5 

El término «oráculo» se aplica normalmente en la Biblia a las manifestaciones sobrenaturales de la voluntad divina que reciben los profetas u otros hombres inspirados por Dios (cfr Nm 23,7; Is 13,1; Sal 49,2; etc.). Aquí guarda ese matiz de algo sobrehumano, pero orientado al mal: es el pecado personificado (cfr Sal 51,5) o un mal espíritu que sugiere el mal en el interior del hombre (v. 2). A continuación se describen el contenido de ese oráculo y sus consecuencias en el pensar o en el actuar de quien lo sigue (vv. 3-5). San Pablo utiliza la segunda parte del v. 2 —«el temor de Dios no está ante su vista»— para concluir con esta frase la descripción de la situación de pecado de la humanidad fuera de Cristo (cfr Rm 3,18).

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