COMENTARIO

 Sal 36,11-13 

La súplica se eleva primero por el pueblo pidiendo los bienes de la Alianza (v. 11); después por el salmista, pidiendo protección frente a la influencia que pueden ejercer los impíos para alejarle del Templo (v. 12), ya que éstos encuentran, precisamente allí, su humillación (v. 13).

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