COMENTARIO
Los sentimientos expresados en este poema se condensan en las palabras repetidas a modo de estribillo en los vv. 6 y 13, y en el v. 5 del salmo siguiente, pues ambas composiciones forman parte de una misma oración que se desarrolla en tres momentos. En cada uno de ellos el salmista comienza dirigiéndose a Dios (vv. 2.7-8; Sal 43,1) y termina hablándose a sí mismo en el estribillo. En un primer momento manifiesta el deseo de un encuentro con Dios, avivado por el sufrimiento presente y el recuerdo del pasado (v. 2-6); después, a los sentimientos anteriores, une la expresión de su confianza en el Señor (vv. 7-12); y, finalmente, eleva a Dios su petición de poder acercarse al Templo (43,1-5).
Al rezar los salmos 42-43, el cristiano acrecienta su deseo de Dios con las imágenes del agua y de la sed (vv. 2-3). Pero al mismo tiempo escucha aquellas palabras de Jesús: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Jn 7,37).