COMENTARIO
El autor del salmo se sitúa en la alta Galilea, aunque no es posible identificar el monte Misar (v. 7). Se ha pensado que es un levita desterrado del lugar en el que estaba el Santuario, quizás Dan; pero las referencias geográficas pueden ser un recurso para expresar la lejanía del Templo y de Dios. Las cascadas de las fuentes del Jordán, a las que aludiría el v. 8, sugieren la idea de la fuerza arrolladora con la que el orante experimenta su desgracia, en la que ve la mano de Dios. Incluso su sufrimiento es para él signo de la presencia divina.