COMENTARIO
El Dios de Israel —«el Señor»— es el Dios Altísimo —«Elyon»—, nombre dado por los antiguos semitas al dios principal de sus panteones. Aquí este nombre significa la trascendencia y superioridad del Dios de Israel sobre cualquier otro «dios» o poder concebido por el hombre (cfr Gn 14,19). En este sentido es «el gran Rey» —título dado al rey de Asiria (cfr 2 R 18,19)—, es decir, emperador, pero de toda la tierra (v. 3). Así se ha mostrado precisamente al dar a Israel —«Jacob» (v. 5)— la tierra prometida, llevado por el amor a este pueblo (vv. 4-5), y así fue reconocido al permitir que el Arca —«su trono» (cfr v. 9)— fuese introducida en Jerusalén y en el Templo en los tiempos de David y Salomón (cfr 2 S 6,14-15; 15,24-29; 1 R 8,1-13; Sal 132,8).