COMENTARIO
El Dios de Israel —«nuestro Dios»— garantiza el futuro de su pueblo «por siempre». «Eternamente» es traducción de la expresión hebrea «hasta la muerte» o «más allá de la muerte», que tiene ese mismo significado de eternidad.
La belleza de la nueva Jerusalén la describe San Juan en Ap 21-22. «Como sacramento, la Iglesia es instrumento de Cristo. Ella es asumida por Cristo “como instrumento de redención universal” (LG 9), “sacramento universal de salvación” (LG 48), por medio del cual Cristo “manifiesta y realiza al mismo tiempo el misterio del amor de Dios al hombre” (GS 45,1). Ella “es el proyecto visible del amor de Dios hacia la humanidad” (Pablo VI, discurso 22 junio 1973) que quiere “que todo el género humano forme un único Pueblo de Dios, se una en un único Cuerpo de Cristo, se coedifique en un único templo del Espíritu Santo” (AG 7; cfr LG 17)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 776).