COMENTARIO
Con tono parecido al de los profetas, y enfatizando la importancia de su mensaje con expresiones en paralelismo, el salmista se dirige a todo hombre sin excepción (vv. 2-3). Su discurso es discurso de sabiduría (vv. 4-5), fruto de su reflexión profunda (v. 4) y de escuchar la enseñanza tradicional —«el proverbio»— (v. 5). Exponer tal enseñanza «con la cítara» indica un ambiente cultual, sin duda en el Templo.