COMENTARIO

 Sal 49,6-12 

Una vez más los ricos son identificados con los malvados (cfr Sal 37), si bien ahora se acentúa la confianza que ellos ponen en sus grandes riquezas (vv. 6-7), como si con ellas pudieran garantizar su vida, que, en realidad, depende de Dios y no puede comprarse —«rescatarse»— con bienes materiales (vv. 8-10). La experiencia muestra que la muerte alcanza a todos: sabios, necios, hombres famosos (vv. 11-12; cfr Qo 2,16).

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