COMENTARIO

 Sal 50,1-2 

Llamar al Señor «Dios de los dioses» —título empleado entre los cananeos para designar la divinidad suprema— no significa aquí que haya otros dioses, sino la soberanía absoluta del verdadero Dios. Él es el Dios que manifiesta su gloria en el Templo de Jerusalén (v. 2).

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