COMENTARIO

 Sal 50,14-15 

Dios pide actos de culto que procedan verdaderamente del deseo de alabarle y de la sincera petición de auxilio. Por eso todos pueden agradarle y mostrarle su amor, como sentía Santa Teresa de Lisieux escuchando en estas palabras la voz de Jesús: «Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud, como dijo en el salmo 50: No aceptaré un becerro de tu casaOfrece a Dios sacrificios de alabanza y de acción de gracias. He aquí, pues, todo lo que Jesús exige de nosotros. No tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor. Porque ese mismo Dios que declara que no tiene necesidad de decirnos si tiene hambre, no vacila en mendigar un poco de agua a la Samaritana. Tenía sed… Pero al decir: “Dame de beber”, lo que estaba pidiendo el Creador del universo era el amor de su pobre criatura. Tenía sed de amor…» (Manuscritos autobiográficos 9).

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