COMENTARIO
Se introduce otra recriminación divina, ahora dirigida a los «impíos», que son caracterizados por su hipocresía al querer engañar a Dios (vv. 16-18) y por su deslealtad hacia los demás (vv. 19-20). Ellos interpretan el aparente silencio de Dios como si éste aprobase su conducta; imaginan un Dios a su medida, que equivale a olvidarse del verdadero Dios. Por eso se les anuncia el castigo (vv. 21-22). «Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios (cfr Jn 12,49). El Juicio final revelará hasta sus últimas consecuencias lo que cada uno haya hecho de bien o haya dejado de hacer durante su vida terrena» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1039).