COMENTARIO

 Sal 51,12-14 

La petición del salmista va más allá de la curación física, signo de la purificación de su pecado. Suplica a Dios que mediante un acto de creación le renueve en lo más íntimo de su ser (v. 12), de forma que pueda permanecer en la presencia de Dios y gozar de la vida que Él posee y concede —«tu santo Espíritu», «tu salvación» (vv. 13-14)—. Se trata de la fidelidad a Dios anunciada por los profetas en la nueva Alianza que Dios iba a hacer con su pueblo (cfr Jr 24,7; 31,33; Ez 36,25-27).

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