COMENTARIO

 Sal 60,6-7 

Paradójicamente el mismo Dios que ha causado la derrota ha dado una ocasión de salvarse —«una bandera»— a quienes le temen, a algunos «predilectos», proporcionándoles la posibilidad de huir y, en consecuencia, de elevar la súplica. También pueden entenderse estos versículos en el sentido de que Dios, tras una derrota, ha congregado de nuevo a su pueblo —«los que le temen»— y éste pide la respuesta divina antes de volver a atacar (v. 11).

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