COMENTARIO

 Sal 60,8-10 

El oráculo, quizás pronunciado por un sacerdote en el Templo, presenta al Dios de Israel como un rey guerrero y vencedor que conquista territorios y los distribuye como botín (v. 8), se reserva los que prefiere (v. 9) y somete a los que rodean su reino (v. 10). Los territorios mencionados hacen pensar en las conquistas de David, y el carácter arcaico de las expresiones supone alguna fuente antigua, como el Libro de las guerras del Señor (Nm 21,14). Pero la calificación de Judá como cetro presupone la profecía de Natán en 2 S 7,13-14. Además los versículos 7-14 se encuentran repetidos en Sal 108,7-14, por lo que puede pensarse en una pieza independiente de carácter oracular sobre la que se ha construido el salmo.

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