COMENTARIO
Sal 62,4-5
La razón para confiar en Dios es que, haciéndolo,
no hay posibilidad de vacilar, a pesar de la debilidad personal en que se encuentre el hombre —«pared inclinada», «tapia ruinosa» (v. 4)—, y de la malicia de sus adversarios (v. 5).
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Sal 62,4-5