COMENTARIO
Como argumento para buscar el refugio en Dios (vv. 8-9) el salmista recuerda una verdad alcanzada por la reflexión característica de los sabios de la época: el hombre comparado con Dios es nada (v. 10), y nada obtiene con sus malas acciones o con su poder y sus riquezas (v. 11; cfr Qo 2,16; 5,9). La convicción de encontrar la seguridad sólo en Dios y no en las riquezas es recogida en la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo cuando exhorta a sus discípulos a no amontonar tesoros en la tierra (cfr Mt 6,19), y les pone en evidencia que nadie puede servir a dos señores (cfr Mt 6,24).