COMENTARIO

 Sal 64,10-11 

Todos los hombres reconocerán que es Dios quien actúa. El salmista, como el justo, ha buscado refugio en el Señor (v. 11; cfr vv. 2-3). Como en tantos salmos, las palabras finales son un hálito de esperanza para los que permanecen fieles a Dios en la adversidad: «Ahora amamos en esperanza. Por esto, dice el salmo que el justo se alegra en el Señor. Y añade, enseguida, porque no posee aún la clara visión: y espera en él. Sin embargo, poseemos ya desde ahora las primicias del Espíritu, que son como un acercamiento a aquel a quien amamos, como una previa gustación, aunque tenue, de lo que más tarde hemos de comer y beber ávidamente. ¿Cuál es la explicación de que nos alegremos con el Señor, si Él está lejos? En realidad no está lejos. Tú eres el que hace que esté lejos. Ámalo, y se te acercará; ámalo, y habitará en ti. El Señor está cerca. Nada os preocupe» (S. Agustín, Sermones 21,3-4).

Volver a Sal 64,10-11