COMENTARIO

 Salmo 65 

En Sal 64 se aseguraba un hecho venturoso: que todos los hombres «temerán» al ver las acciones de Dios (Sal 64,10). Ahora se insiste en lo mismo desde otra perspectiva: «Los habitantes… del orbe temen» al ver lo que Dios ha hecho con su pueblo (Sal 65,9). La oración adquiere de este modo una dimensión comunitaria: el orante se siente miembro del pueblo bendecido por Dios. La perspectiva universalista es similar a la de Is 49,1.6; 66,18-20, por lo que se piensa que se trata de un salmo postexílico.

Comienza la oración reconociendo ante el Dios de Israel que a Él se le debe alabanza (vv. 2-3), y se desarrolla después exponiéndole los motivos (vv. 4-14): primero, porque perdona y acoge en su Templo (vv. 4-5); después, porque con su poder ha salvado a su pueblo (vv. 6-9); finalmente, porque bendice la tierra prometida con la fertilidad (vv. 10-14).

La alabanza a Dios cantada en este salmo adquiere una dimensión nueva al hacerse oración del cristiano. Dios, en efecto ha elegido y acercado a Él, por medio de Jesucristo, a hombres de todos los confines de la tierra para hacerlos partícipes de su santidad (v. 5; cfr Ef 1,4), perdonando sus pecados (v. 4; cfr Ef 1,7). La acción salvadora y poderosa de Dios, que «amansa el fragor de los mares» (v. 8), quedó manifestada no sólo en los prodigios en favor de Israel a los que alude el salmo, sino también en los milagros realizados por Jesús en el Mar de Galilea (cfr Mt 8,26).

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