COMENTARIO

 Sal 65,2-3 

El texto no es muy claro. La versión griega de los Setenta, a la que sigue la Neovulgata, tradujo la primera parte del v. 2 como: «Oh Dios, a Ti se te debe un himno en Sión», y añadió «en Jerusalén» al final del versículo. En el texto hebreo encontramos: «A Ti el silencio, la alabanza». «Silencio» corresponde al mismo término hebreo que en Sal 62,2 traducíamos por «descanso». El sentido es que a Dios se debe el «descanso», la paz del pueblo, y, en consecuencia, la alabanza. También puede entenderse que, para Dios, el «silencio» o «descanso» de los servidores del Templo es ya alabanza, antes de que se rompa con los votos y súplicas de quienes acuden allí. «Toda carne», puede tener el significado de «todo hombre» en sentido universalista (cfr Is 2,2-4), o referirse a «todo el pueblo» como en Joel 3,1.

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