COMENTARIO

 Sal 65,10-12 

Dios es presentado como un agricultor que tiene poder sobre la lluvia y la fecundidad de la tierra. Por eso cada año la cosecha es espléndida y las huellas del carro que la transporta refleja su abundancia (v. 12; cfr Is 66,15; 68,5.18). Él hace que todos los terrenos sean fecundos.

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