COMENTARIO
En las palabras del v. 2 resuena el grito de Moisés cuando los israelitas iniciaron su camino por el desierto con el Arca (cfr Nm 10,35). Como entonces, también ahora Dios actúa con eficacia y rapidez, destruyendo al impío y salvando —dando alegría— al justo (vv. 3-4).