COMENTARIO

 Sal 68,16-19 

Los frondosos bosques de Basán (Za 11,2; cfr Sal 22,13) pueden sentir celos del monte Sión (Jerusalén), porque en éste ha puesto su gloria —«el carro» (v. 18; cfr 2 R 6,17)— el Señor, llevando consigo, como un rey victorioso, prisioneros y gran tributo (v. 19). San Pablo en Ef 4,8-13 aplica el v. 19 a Jesucristo, pero cambiando ligeramente el texto: «Subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad y concedió dones a los hombres» (Ef 4,8). El Apóstol entiende que Cristo ascendió a los Cielos, desde donde dio el Espíritu Santo (cfr Hch 1,6-2,13). Siguiendo esta orientación el salmo fue leído en la tradición cristiana en sentido cristológico: «La pasión de Cristo ha fructificado en fuerza y en poder. Porque el Señor, habiendo subido a las alturas, por su pasión, ha llevado con él a los cautivos y ha dado todos los dones a los hombres: a los que creen en Él les ha dado poder de pisar con los pies las serpientes, los escorpiones y todo el poder del enemigo» (S. Ireneo, Adversus haereses 2,20,3).

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