COMENTARIO
También presenta a Dios el dolor que le producen las afrentas que recibe, la soledad en que se encuentra y las asechanzas que le tienden sus enemigos. Al narrar la pasión y la agonía de Jesucristo, los evangelistas recuerdan estos versículos: abandonado de todos en el huerto de los Olivos y sin hallar compasión de sus verdugos fue llevado al suplicio (v. 21; cfr Mt 26,40-41; Jn 16,32); y le dieron a beber vino mezclado con hiel y vinagre (v. 22; cfr Mt 27,34.48).