COMENTARIO

 Sal 70,2 

La intensidad de la oración se manifiesta en la urgencia con la que se pide el auxilio divino (cfr v. 6). Por este motivo se ha convertido en invitatorio oficial en muchas celebraciones litúrgicas cristianas: «Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme».

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