COMENTARIO

 Sal 71,5-8 

El salmista reconoce que Dios le protegió al nacer (v. 6; cfr Sal 22,10-11), y que le ha protegido a lo largo de su vida; ésta puede ser presentada como un signo extraordinario —«prodigio»— de tal protección (v. 7).

Volver a Sal 71,5-8