COMENTARIO
El verdadero Israel lo forman quienes buscan con sinceridad a Dios. El salmista se cuenta entre los «limpios de corazón» (cfr v. 13), es decir, entre quienes actúan con intención recta y temor del Señor (cfr Sal 24,4). Pero quiere dar a conocer el drama interior que sufre al ver la prosperidad de los impíos.