COMENTARIO

 Sal 73,21-22 

A la luz de los designios divinos, el salmista se da cuenta de la irracionalidad de sus anteriores angustias. Había reaccionado sin pensar, como los animales. La Vulgata traducía «como un borrico» en lugar de «como las bestias» que dice literalmente el texto hebreo. Puesto que el texto del salmo sigue con unos versículos en los que el salmista manifiesta dejarse conducir por el Señor, puede verse aquí una invitación a la humildad y al servicio, como le gustaba sentir a San Josemaría, al considerar que un borrico fue el trono de Cristo en su entrada triunfal en Jerusalén: «No sé a vosotros; pero a mí no me humilla reconocerme, a los ojos del Señor, como jumento: como un borriquito soy yo (…). Vamos a confiar al Señor nuestra decisión de aprender a realizar esta tarea de servicio, porque sólo sirviendo podremos conocer y amar a Cristo, y darlo a conocer y lograr que otros más lo amen» (Es Cristo que pasa, nn. 181-182).

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