COMENTARIO
Tras los interrogantes del justo por la prosperidad de los impíos (cfr Sal 73), y la súplica–lamentación por la destrucción del Templo (cfr Sal 74), Sal 75 da gracias a Dios porque ha pronunciado su veredicto. Al angustioso: «¿Hasta cuándo?», de Sal 74,10, el Señor responde: «Cuando fije el momento» (Sal 75,3). Él es quien tiene el dominio sobre el mundo (Sal 75,4; 74,17), y el que desbarata la jactancia de aquellos que se alzan contra Él en la tierra (Sal 75,5-6; 74,7.10.18). El salmo 75 pide creer esa palabra de Dios.
La oración está enmarcada entre la acción de gracias de la comunidad (v. 2) y la promesa de alabanza del salmista (v. 10). Recoge primero un oráculo divino en el que Dios se presenta como juez poderoso (vv. 3-6), y luego el reconocimiento y la proclamación de que sólo a Dios pertenece el juicio (vv. 7-9). Se cierra con un nuevo oráculo sobre la salvación del justo (v. 11).
El cristiano que reza este salmo alaba y da gracias a Dios porque el juicio que se anuncia ya ha comenzado a realizarse con la venida de nuestro Señor Jesucristo. Sólo a Él le ha dado el Padre el poder de juzgar, y su juicio se hace ya presente en el mundo mediante la fe en Él (cfr Jn 3,16-19).