COMENTARIO

 Sal 76,2-4 

Judá e Israel no indican los dos reinos, sino el pueblo elegido en su conjunto como una unidad. «Salem» equivale a Jerusalén, y Sión al monte sobre el que estaba construido el Templo. Las expresiones del v. 4 hacen pensar en la liberación de la ciudad cuando fue atacada por Senaquerib (cfr Sal 46 con el que éste tiene gran parecido; cfr también Sal 48). San Jerónimo, haciendo referencia a Sal 19,5, pone de relieve la relación del v. 2 con Jesucristo: «Antes de que la cruz iluminase el mundo, antes incluso de que el Señor fuera visto en la tierra bien conocido era Dios en Judea, y en Israel era grande su nombre, pero cuando vino el Salvador se extendió el sonido de su voz por toda la tierra, y hasta los confines del mundo sus palabras» (Breviarium in Psalmos 75,1).

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