COMENTARIO
Efraím y Manasés, hijos de José (cfr Gn 48,1-6), eran las tribus representantes del reino del Norte (cfr Jos 16-17); la de Benjamín —que quedó en parte unida a la de Judá por su proximidad geográfica (cfr 1 R 12,21-22)— es mencionada con aquéllas quizás porque en el salmo se piensa en todo el país contemplado desde Jerusalén. Dios, como Pastor de su pueblo, tiene su morada en el Templo, sobre el Arca —«sentado sobre los querubines» (cfr Ex 25,18-22)—.