COMENTARIO
La solemnidad de la alabanza queda expresada en los instrumentos musicales mencionados (vv. 3-4; cfr Sal 150,3-5). La fiesta puede ser la Pascua o la de las Tiendas (Tabernáculos), pues ambas se celebraban en la luna llena (cfr Lv 23,5.34), y ambas recuerdan que Dios sacó a su pueblo de Egipto. La mención de José (v. 6), representante del reino del Norte, puede deberse a que se considera a aquel reino como el que no escuchó al Señor (cfr vv. 12-13). El mismo salmista que invita a la alabanza se siente profeta, portador de un oráculo divino: la «lengua que ignoro» (v. 6) hace referencia a la manera misteriosa en que recibe la inspiración divina.