COMENTARIO

 Salmo 82 

El oráculo sobre el pueblo de Dios presentado en el salmo anterior (cfr Sal 81,9) se completa con el que Dios pronuncia en este salmo contra los «jueces» o «dioses». Pero si allí acababa con la esperanza y el deseo divino de la conversión del pueblo (cfr Sal 81,14), aquí termina con sentencia de muerte (Sal 82,7). De esta forma se amplía la perspectiva en la contemplación de Dios y de su poder, de manera parecida a la que sucedió en Sal 58.

Se comienza afirmando que Dios juzga en el cielo (v. 1), y a continuación se presenta su juicio y su sentencia (vv. 2-7). Concluye con la petición de que Dios juzgue la tierra (v. 8).

Ante las injusticias que se cometen en este mundo, el cristiano, como el autor del salmo, espera la instauración de la justicia divina (cfr Ap 6,10-11). Pero sabe que en realidad el juicio divino ya ha comenzado con la muerte y resurrección de Jesucristo, y que «el Príncipe de este mundo ya está condenado» (cfr Jn 16,8-11).

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