COMENTARIO

 Salmo 86 

Este salmo aparece como una «plegaria de David» insertada entre los salmos de los hijos de Coré (Sal 84-88). En él se encuentran bastantes frases pertenecientes a otros salmos (v. 4 en Sal 25,1; v. 11 en Sal 27,11; v. 14 en Sal 54,5; v. 16 en Sal 25,16), reunidas aquí a modo de antología. Es indicio de una composición tardía. Las frecuentes alusiones a la misericordia del Señor (vv. 5.13.15) y a su fidelidad (v. 11) hace pensar que ha sido introducido en este lugar porque testimonia en la vida del salmista el encuentro entre la misericordia y la fidelidad del Señor, proclamadas en el salmo anterior (Sal 85,11-12).

Comienza pidiendo la protección del Señor (vv. 1-4), porque Él es bueno y escucha la plegaria del salmista (vv. 5-7) y porque es poderoso y hace maravillas (vv. 8-10). Sigue la petición de conocer el camino del Señor y se le promete alabanza (vv. 11-13). Concluye exponiendo al Señor la situación en la que se encuentra el orante, la confianza que pone en Él y, de nuevo, su súplica (vv. 14-17). La oración está enmarcada en la invocación al Señor pidiéndole auxilio (v. 1) y la proclamación de que Él socorre y consuela (v. 17).

Este salmo anuncia el reconocimiento universal del Dios de Israel, pues Él es el único Dios y no hay obras como las suyas. Esa proclamación la realiza el cristiano no ya sólo recordando la manifestación de Dios misericordioso y clemente a Moisés (v. 15), sino la gran acción salvífica de Dios resucitando a Jesús de entre los muertos.

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