COMENTARIO
Los «montes santos» (v. 1), en plural, pueden aludir a las colinas sobre las que fue construida Jerusalén, o ser simplemente una manera de resaltar la importancia del monte Sión. Por sinécdoque se menciona la parte —«puertas»— por el todo. Dios eligió Jerusalén como lugar de su morada entre todas las ciudades de Israel —«Jacob» (v. 2)—, y de ella, que pertenece por tanto a Dios, se dicen —y lo dice Dios, pues el sujeto impersonal puede referirse a Él— cosas maravillosas.