COMENTARIO

 Sal 88,4-6 

El orante se ve al borde de la muerte, que, para él, significa ser abandonado de Dios. Orígenes interpreta de manera distinta el v. 6. Traduce «libre» en vez de «abandonado» entre los muertos y descubre en él un anuncio de la ausencia de corrupción en el cuerpo del Señor tras su muerte en la cruz: «Y llegó a ser como un hombre sin ayuda, libre entre los muertos. Como en esta vida Él tuvo más cosas que el resto de los hombres, porque nació de una Virgen y porque obró durante toda su vida de manera extraordinaria, así también tras la muerte, en cuanto que allí era el único hombre libre, su alma no fue abandonada en poder del Hades. De ese modo, Él es el “primero y el último”» (In Evangelium Ioannis 1,220).

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