COMENTARIO

 Sal 89,51-52 

La súplica brota de la esperanza apoyada en la fidelidad de Dios, y de la situación de desprecio que sufre la persona del rey. Las expresiones referidas a un sujeto singular (vv. 48.51) pueden dar a entender que la oración la pronuncia el rey; pero también podría pronunciarla un judío fiel que sufre por el destino del rey. El título que atribuye el poema a Etán, el ezrajita, apunta en esta dirección.

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