COMENTARIO

 Sal 91,8-13 

La protección del Señor se podrá comprobar viendo lo que sucede a quienes no le temen (v. 8), mientras que a quien le invoca, como el salmista (v. 9), le llegará el auxilio divino mediante «sus ángeles» para hacerle superar cualquier dificultad (vv. 10-13). La fuerza con la que este salmo expresa la protección divina a quienes recurren al Señor, queda reflejada en el hecho de que las palabras de los vv. 11-12 son aducidas por el diablo cuando éste tienta a Jesús instándole a que se arroje del alero del Templo (cfr Mt 4,6; Lc 4,9-11). Jesús no niega esas palabras, sino que corrige su interpretación equivocada si se emplean para tentar a Dios. El mismo Jesús, para prometer a sus discípulos que nada podrá hacerles daño, emplea palabras semejantes a las del v. 13, asegurándoles que en su misión gozan de la protección divina: «Os he dado potestad para aplastar serpientes y escorpiones y sobre cualquier poder del enemigo, de manera que nada podrá haceros daño» (Lc 10,19).

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