COMENTARIO
Traducimos por «me das la fuerza de un búfalo» (v. 11) lo que literalmente en hebreo dice «has levantado mi cuerno como el de un búfalo». El cuerno era imagen de poder. Los enemigos fracasan también cuando se levantan contra el salmista. Desde la interpretación cristiana también fracasaron cuando se levantaron contra Cristo: «La palabra cuerno está siempre en relación con la potestad real. Contigo derrotaremos a nuestros adversarios, con el cuerno, a nuestros enemigos (Sal 44,6). Por lo demás, en el Templo no se inmola al Señor ningún animal que no tenga cuernos. (…) De modo que si uno no está provisto de cuernos con los que vencer al enemigo, no es digno de ser inmolado a Dios. Por eso el Señor viene definido como cuerno para aquellos que creen en Él (cfr Sal 18,3); y Él ha derrotado a los enemigos con los extremos de su cruz. Allí ha vencido al diablo y a todo su ejército. Cristo, es verdad, estaba crucificado en el cuerpo, pero, en realidad, Él crucificaba a los demonios. No fue un suplicio sino un triunfo, un estandarte triunfal» (S. Jerónimo, Breviarium in Psalmos 91,11).