COMENTARIO
Los querubines que cubrían el Arca de la Alianza eran el trono de Dios en la tierra (cfr Ex 25,22), desde el que ejercía su señorío sobre todos los pueblos. El «Nombre» (v. 3) equivale a la Persona en cuanto que se ha dado a conocer (cfr Sal 8,2). «Santo», más aún que «grande» y «temible», denota la trascendencia de Dios por la que es distinto y permanece separado del mundo (cfr 1 S 2,2), aunque interviene en la historia mostrando su majestad (vv. 4.6-7). «La santidad de Dios es el hogar inaccesible de su misterio eterno. Lo que se manifiesta de Él en la creación y en la historia, la Escritura lo llama Gloria, la irradiación de su Majestad» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2809). La repetición por tres veces de que Él es santo (vv. 3.5.9) puede deberse a influjo litúrgico (cfr Is 6,3).