COMENTARIO

 Sal 103,13-18 

De igual modo, la consideración del cuidado que Dios tiene —«como un padre» (v. 13; cfr Dt 32,6; Os 11,1-11; etc.)—, hacia el hombre débil por naturaleza —«polvo» (v. 14; cfr Gn 3,19)— desemboca en la afirmación de la eternidad de su misericordia (vv. 17-18; cfr Sal 12,8). Estas bellas palabras revelan el inmenso amor que Dios tiene al hombre, precisamente viendo su pequeñez: «Tan espléndida es la gracia de Dios y su amor a nosotros, que hizo Él más por nosotros de lo que podemos comprender» (S. Tomás de Aquino, Expositio in Credum 61).

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