COMENTARIO

 Sal 104,24-26 

Toda la creación y todas las criaturas reflejan la sabiduría de Dios, tanto en la tierra como en el mar. Incluso el «Leviatán», monstruo marino mitológico (cfr Jb 3,8), pierde su carácter terrible (v. 26). «La Sabiduría unigénita y personal de Dios es creadora y hacedora de todas las cosas. Todo —dice, en efecto, el salmo— lo hiciste con sabiduría, y también: La tierra está llena de tus criaturas. Pues, para que las cosas creadas no sólo existieran, sino que también existieran debidamente, quiso Dios acomodarse a ellas por su Sabiduría; imprimiendo en todas ellas en conjunto y en cada una en particular cierta similitud e imagen de Sí mismo, con lo cual se hiciese patente que las cosas creadas están embellecidas con la Sabiduría y que las obras de Dios son dignas de Él» (S. Atanasio, Contra arianos 2,78).

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