COMENTARIO
El poema finaliza con el voto del salmista de dedicar toda su vida a la alabanza del Señor mediante el canto de sus obras, como ha hecho en el salmo (vv. 33-34), y con una imprecación contra los pecadores como si éstos perturbaran el orden del mundo que acaba de cantar (v. 35). La expresión «Aleluya» que aparece aquí según el texto hebreo —en los Setenta viene al final del salmo siguiente— responde sin duda a motivos litúrgicos.