COMENTARIO

 Salmo 105 

A la alabanza a Dios por su obra creadora, motivo del salmo anterior, sigue ahora la alabanza por su obra redentora hacia Israel. Si la creación refleja la gloria de Dios eternamente (cfr Sal 104,31), eternamente también mantiene Él su Alianza con su pueblo (Sal 105,8). Él, que domina toda la tierra (cfr Sal 104,32) y cuida de todas sus criaturas (cfr Sal 104,27-30), dio la tierra de Canaán a su pueblo (Sal 105,11) y llena de alegría a sus elegidos (Sal 105,43). La bondad de Dios con su pueblo cantada en este salmo contrasta con el pecado del mismo pueblo presentado en el salmo siguiente. Pero en ambos se proclama que Dios se acordó de su Alianza (Sal 105,42; cfr 106,45). Así, ambos salmos, que contienen las mismas ideas que Sal 78, forman el centro del grupo constituido por Sal 101-110.

La exhortación ocupa los primeros versículos, invitando ante todo a la alabanza (vv. 1-4), y después al recuerdo (vv. 5-7). Luego viene la motivación desarrollada a lo largo de todo el salmo (vv. 8-45): Dios recuerda la Alianza hecha a Abrahán y a los patriarcas, y la promesa de la tierra (vv. 8-11); entonces eran pocos y errantes (vv. 12-15); José les preparó la bajada a Egipto (vv. 16-22); bajaron, fueron oprimidos y Dios suscitó a Moisés y castigó a los egipcios con las plagas (vv. 23-36); salieron de Egipto y Dios los protegió en el desierto (vv. 37-41); por fin les dio la tierra como había prometido a Abrahán (vv. 42-45).

Este salmo proclama que las promesas del Señor a Abrahán, y su Alianza con él, se mantienen eternamente (vv. 8-10.42), aunque ya habían sido cumplidas al sacar a Israel de Egipto y darle la tierra prometida. Puesto que, incluso después de estos acontecimientos la promesa y la Alianza continuaban firmes, lo prometido ha tenido un nuevo cumplimiento, el definitivo, con la redención de Cristo (cfr Ga 3,17-18), en cuya sangre Dios ha establecido una Alianza nueva y eterna (cfr Mt 26,26-29 y par.). De esta forma Sal 105 se ha cumplido en Cristo y en la Iglesia.

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