COMENTARIO
Las invitaciones iniciales van dirigidas a Israel (cfr v. 6) y, en concreto, a los que acuden al Templo (vv. 2.3), donde, según 1 Cro 16,8-22, se recitaban los quince primeros versículos de este salmo unidos a Sal 96 y 106,47-48. Las palabras del v. 3 son una invitación a vivir alegremente en el Señor: «Laetetur cor quaerentium Dominum —Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. —Luz, para que investigues en los motivos de tu tristeza» (S. Josemaría Escrivá, Camino, n. 666).