COMENTARIO

 Sal 105,42-45 

El canto termina proclamando que la promesa divina hecha a Abrahán se ha cumplido con la entrada en la tierra prometida (cfr vv. 8-11), pues era una promesa del Dios santo y fiel —«palabra santa» (v. 42)—. La donación gratuita de la tierra (v. 44) tenía como fin que también el pueblo fuese santo (v. 45). Esta constancia en el actuar de Dios con su pueblo manifiesta que «si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, “un corazón recto”, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 30).

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