COMENTARIO

 Salmo 114 

Por el lugar que ocupa, Sal 114 parece hacer más explícita la pregunta de 113,5 —«¿Quién como el Señor, nuestro Dios…?»— al recordar lo que hizo por su pueblo. En sí mismo da la impresión de haber sido compuesto para ser proclamado en una fiesta en la que se celebrara el paso del Mar Rojo y del Jordán (cfr Jos 4,23-24; Sal 66,6).

Se recuerda primero la salida de Israel de Egipto y la posesión de la tierra, con los fenómenos extraordinarios sucedidos en el mar, en el Jordán y en los montes (vv. 1-4); después se interpretan como manifestación del poder del Señor, Dios de Israel (vv. 5-8).

El poder de Dios, reafirmado en este salmo al recordar los prodigios del éxodo, lo manifiesta Jesús en sus milagros, especialmente en los que realiza sobre elementos de la naturaleza como la calma de la tempestad en el lago (cfr Mt 8,26). Al mismo tiempo Jesús se sirve también de la imagen de los montes que saltan (v. 6) para indicar el poder de la fe (cfr Mt 17,20).

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